Qué hacer si tu perro se ha perdido

Qué hacer si tu perro se ha perdido

Una de las experiencias más dolorosas que pueden vivir los propietarios de perros es descubrir que su mejor amigo se ha perdido. El temor de todo aquel que comparte su vida con un perro es descubrir que no sabes dónde está tu perro ni dónde buscarlo, ¿qué hacer?.

A diario se pierden perros en el mundo, generalmente en zonas desconocidas para ellos. Lo normal es que tras pocas horas el perro encuentre  el camino de vuelta y aparezca bien en la puerta de la casa, bien en una zona que le sea familiar (el parque, una calle del barrio, etc.).

Sin embargo, pasadas las primeras 24 horas las posibilidades de encontrar al perro caen dramáticamente. Como en la mayoría de los casos lo más importante y lo mejor que podemos hacer es actuar en la prevención.

Identificación y Microchip

Coloquemos en el collar del perro una chapa con nuestro número de teléfono. En caso de extravío es muy probable que alguien al encontrarlo y ver que tiene dueño se moleste en hacer el sencillo acto que es realizar una llamada telefónica.

Es imprescindible, además de obligatorio por ley, que el perro lleve el correspondiente chip identificativo. De este modo, si es llevado a una perrera o a un veterinario, o incluso, a una tienda de animales, puedan obtener nuestros datos y ponerse en contacto con nosotros.

Para que el chip no pierda su efectividad, debemos regularmente actualizar los datos del mismo: cambio de residencia, teléfono, etc. para que las autoridades puedan ponerse en contacto en cualquier momento. De hecho, un 5% de los perros con chip que son encontrados no pueden volver con sus familias por tener los datos del microchip anticuados.

Hay que hacer constar que estos chips son intracomunitarios, es decir, dependen de cada comunidad autónoma, por lo que si el perro se pierde en otra comunidad autónoma distinta no tendrán constancia de sus datos, por lo que si el perro se ha perdido en otra comunidad autónoma sería conveniente llamar a su registro y notificarles los datos de nuestro perro. También es conveniente contactar con el Seprona que actúa a nivel estatal y tiene acceso a las bases de datos del registro de todo el territorio nacional.

Además, debemos notificar al registro de identificación de nuestra comunidad autónoma  la desaparición de nuestro perro (el teléfono de contacto de dicho registro viene en la cartilla junto con el número de chip), lo que agilizará el trámite de búsqueda.

El chip cuesta en torno a los 30 euros y tiene el tamaño de un grano de arroz. Se implanta con una jeringa subcutánea y, como decimos, es obligatorio en España.

Dispositivos de rastreo.

Podemos dar un paso más allá y colocar a nuestro perro un rastreador GPS, un dispositivo de posicionamiento que nos indicará en todo momento su ubicación.

Este tipo de dispositivos tiene un gran inconveniente desde nuestro punto de vista: sólo son operativos mientras le dura la batería por lo que sólo nos será de utilidad durante un breve tiempo tras la desaparición.

Su coste no es demasiado alto: por ejemplo el modelo FitBark que además de darte la situación monitoriza la salud de tu perro (pulsaciones, tensión, etc.) se comercializa en torno a los 100 euros.

Llevar al perro atado y sólo soltarlo en recintos cerrados

No obstante lo anterior, la mejor manera de evitar que tu perro se pierda o se escape es sin duda llevarlo atado o soltarlo sólo en parques caninos cerrados adecuados para tal efecto (que además, es lo que la normativa nos obliga).

En caso de soltarlo en algún parque o en el campo donde no vaya a molestar a nadie es muy conveniente que el perro esté en todo momento controlado por nosotros, bien porque estamos jugando con él con la pelota o el frisbi, bien porque hay otros perros conocidos de él y han formado manada (es muy difícil que un perro abandone a su manada).

La búsqueda

Si a pesar de todo lo anterior no encontramos a nuestro perro hemos de salir a buscarle inmediatamente, repetimos inmediatamente. Como ya hemos comentado las primeras horas son clave.

En la búsqueda habrán de participar nuestros otros perros, si tenemos, y el mayor número de miembros de nuestra familia. Incluso es muy efectivo que colaboren también los perros con los que nuestro perro suele jugar.

También conveniente llevar algún juguete suyo, una manta o un cojín.

Todo esto para que capte el olor familiar tanto nuestro, como de sus amigos, como de sus juguetes y sea capaz de orientarse.

Revisaremos la zona por la que se ha perdido llamando al perro por su nombre.

Las Redes Sociales y los carteles

No son pocos los perros que han sido encontrados gracias a propagar un fotografía, su nombre y la zona de la desaparición entre tus amigos de Facebook y Google Plus, así como, con asociaciones y protectoras.

También, podemos dejar el anuncio de la pérdida en numerosos grupos de Facebook y Google plus que se dedican a publicar los perros perdido y encontrados. Así como en páginas especializadas en la búsqueda de perros perdidos (como perdidosyencontrados.com, perro-perdido.org, etc.)

También empapelaremos el barrio o la zona donde nuestro amigo ha desaparecido con carteles con su foto y un teléfono de contacto: te sorprenderá saber lo efectivos que son. Si ofrecemos una recompensa, no pondremos la cantidad de la misma para evitar posibles fraudes.

Ayuntamiento, clínicas veterinarias, tiendas de animales

En cuanto notemos la desaparición de nuestro perro llamaremos al Ayuntamiento para informar de la pérdida para que, en caso de ser encontrado por alguna patrulla municipal, no sea llevado a la perrera.

Igualmente, informaremos a veterinarios y tiendas de animales de la zona, ya que muy a menudo los perros encontrados son llevados a estos establecimientos.

Cuando el perro es encontrado

Un error muy frecuente cuando entramos al perro o éste vuelve es castigarle o regañarle por lo que ha hecho. Además, suele ser una reacción tan normal como desproporcionada por lo mal que nos lo ha hecho pasar, pero que el perro no entenderá.

Es más, debemos hacer todo lo contrario, recompensarle por volver. Cansados estamos todos de ver cómo un perro se escapa y desobedece la llamada y cuando, por fin vuelve, el amo le reprende con dureza (hasta el punto que el perro tenga miedo de volver cuando se despiste otra vez) en lugar de reforzar su comportamiento de retornar con premios y palabras amables.

Secuestros y agresiones

Lamentablemente, los perros que desaparecen no siempre se han perdido sino que, frecuentemente, han sido raptados, la mayoría de las veces para entrenar perros de pelea o para la caza.

Además, se está poniendo de moda en las puertas de algunos supermercados la colocación de unos dispositivos para dejar al perro atado en la puerta mientras compramos, pero desde aquí desaconsejamos su uso ya que han sido frecuentes los ataques (noticia, otra noticia) que han sufrido algunos animales que, además, se encuentran atrapados, sin la posibilidad siquiera de huir al encontrarse atados.

Créditos imagen: http://www.dogster.com

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